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Pablo Alvarado

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June 11

El milagro de seguir creyendo

El Zaragoza puso contra las cuerdas al Madrid. Los blancos necesitaban dos goles: uno lo marcó Van Nistelrooy y otro... Tamudo. La Liga, más cerca
EMPATE Y LOCURA TOTAL. Cuando Undiano Mallenco pitó el final, y una vez conocido el empate del Barcelona, la locura estalló entre los jugadores del Madrid, que se fueron directos a celebrarlo con los aficionados que estaban en La Romareda. Reyes se abrazó con Ramos, Higuaín fue a por Casillas y Roberto Carlos empezó a dar saltos de alegría.
 
No es fácil contar esto. Habría que acompañar el relato de bolsitas de plástico y en cada una, una prueba: lágrimas, gritos, cabellos arrancados, mordiscos y volteretas por la alfombra. La noche que vimos y la madrugada que imaginamos. No es fácil contarlo, no, pero es absolutamente necesario, porque todavía habrá a estas horas quien no se lo crea del todo y este será el papel que lo confirme, la hoja que nunca envolverá un bocadillo.

Ocurrió. Y quedará para siempre como uno de los momentos más vibrantes del fútbol español, del fútbol en general. A falta de tres minutos para la conclusión de sus respectivos partidos, el Madrid perdía en Zaragoza y el Barcelona vencía al Espanyol, lo que le hacía líder y virtual campeón a falta de un jornada. La situación era más que crítica para los madridistas, que estaban a dos goles de salvar la cabeza. En ese cálculo de las esperanzas de vida pocos cayeron en que uno de esos goles lo podían marcar en el Camp Nou.


Así estaba el panorama y así era el reparto de emociones, euforia culé y drama madridista. Entonces se desencadenó el milagro o la maldición, según lo quieran ver. Y fue tan inesperado y brutal como lo son siempre los prodigios. Culminando el acoso del Madrid, Van Nistelrooy empató el partido después de un rechace de César, que se pasó la noche espantando proezas ajenas. El ruido de la explosión del gol se mezcló con la ansiedad y a partir de ese momento se cruzaron los resucitados con los muertos que preguntaban, con las consignas, hay que marcar otro, hay que marcar otro.

El caos. Y llegó, pero no lo marcó el Madrid. Sin oportunidad de distinguir amigos de visitantes, sin posibilidad de encontrar la salida o la entrada, la silla o el suelo, en mitad de una revolución sin brújula, alguien que no recuerdo gritó el gol invisible, ¡Tamudo, Tamudo, Tamudo! Y el resto fueron abrazos que se extendieron hasta el banquillo del Madrid, ¡Tamudo, Tamudo, Tamudo! Los minutos que siguieron, retales de minutos, se hicieron largos como noches de insomnio. Porque en esta locura tripartita el Sevilla estaba a un solo gol de ser campeón...

Pero ya no se movió más que la gente y sus corazones. Cuando el silbato de Undiano cerró la última intriga, el banquillo del Madrid saltó con la única alegría que todavía no había tenido la ocasión de sentir el club, ese modelo de entusiasmo repentino que en el catálogo de la felicidad se llama Tenerife. Eso creo. Lo que logró ayer el Madrid no sólo vale un título, sino que también anula por fin una doble maldición pendiente y la dispara al pecho de quien la disfrutó antes. Eso es lo que siente.

Por lo demás, esta Liga que termina nos ha planteado un fabuloso acertijo geométrico que ignoro si tiene sentido alguno, pero resulta asombrosamente hermoso. El partido del Madrid, por ejemplo, fue un extraordinario resumen de su temporada, una maravillosa reproducción a escala. Empezó mal, continuó peor y los árbitros perjudicaron más que otra cosa. Pero de pronto, cuando parecía todo perdido, fruto de su tenacidad, de su constancia y también de una pizca de fortuna, el Madrid alcanzó el objetivo y el liderato, sin sobrarle otra cosa que confianza y escudo, ese valor que Capello materializa en la camiseta blanca, pero que es mucho más que eso: es inercia histórica, valor, fe y miles de almas enviando mensajes de apoyo, los primeros en botellas de whisky después de haberlas consumido y los últimos en palomas mensajeras.

Igual que en su trayectoria durante el campeonato, el Madrid no repartió equitativamente los tiempos. Durante más rato fue malo que bueno, y durante muchos minutos confirmó que su fútbol es limitado, especialmente cuando Diarra y Emerson comparten el pivote. Sin embargo, entre los extraños méritos de este equipo y este entrenador está haber convertido el fútbol en algo secundario, un simple complemento a la determinación.

El Zaragoza sufrió esta carambola en sus carnes. A excepción de los últimos minutos, controló el partido con cierta suficiencia, argumentando fútbol y toque, un despliegue alegre y audaz. Hasta se sintió ganador y completó los cambios que reconocen al mejor, otra vez Diego Milito. Hasta dedicó varios minutos a retener el balón esperando que corriera el reloj.

No podía ni esperarse la tormenta final. No contó con esa capacidad del Madrid para voltear las situaciones adversas. Y el enemigo avisó. Primero, encajonando a los locales en su área. Pero nadie entendió el mensaje. Además, estaba César, impecable durante el encuentro entero, con esa bendición que convierte a los guardametas en muros inexpugnables. Por eso no hubo quien tomara nota del cabezazo de Diarra que rozó el poste, o de las internadas de Higuaín.

Más fácil parecía la sentencia del Zaragoza, una contra mortal que quizá condujera magistralmente Aimar, como en el segundo gol. Entonces, el argentino serpenteó por las trincheras madridistas sorteando minas y repartiendo tarjetas de visita, hasta descubrir a Diego Milito, que en el límite del fuera de juego recortó como una estrella y remató como un asesino. Era su segundo tanto, el primero lo había conseguido de penalti opinable.

Esa era, más o menos, la inclinación del partido cuando marcó Van Nistelrooy. Tampoco es casualidad que fuera él. Insisto en que se podrán decir muchas cosas de esta Liga, pero nada en ella es casualidad, cabo suelto.

El mismo futbolista que ha sostenido con sus goles el sueño del Madrid, tuvo que ser quien culminara una acción con sello de nueve puro, con el instinto de ese especialista que tanto habíamos echado en falta en los últimos años. Nos preguntábamos qué haría un ariete así en un equipo con tantos suministros y ya lo sabemos. Por fin.

El bucle. Y para completar la metáfora, Capello también tenía que pasar de apestado a visionario. Su apuesta inicial por el doble pivote gotelé se descubrió inútil en cuanto el Zaragoza se puso por delante. Fue tras el descanso, acuciado por los problemas, cuando el entrenador italiano cedió al deseo popular: que jueguen los buenos y muramos con ellos.

Así, en la reanudación salieron Guti e Higuaín, por Emerson y Raúl. Y no tengo claro si fue el efecto de su entrada o el sentirse con el agua al cuello, pero el hecho es que el Madrid se fue transformando progresivamente, llegando más, tirando más, tirando a puerta y tirando de todos, de la ilusión general, del milagro. También lo creo: si algo nos ha enseñado este equipo es que los milagros se invocan.

Y sucedió que de no merecer nada, el Madrid empezó a merecerlo casi todo. Su empeño, totalmente conmovedor, nos hizo pensar que no rendirse jamás es otra forma de ganar batallas y guerras. Resistirse hasta al destino.

Y así fue como Van Nistelrooy empató y hasta el Camp Nou se rindió a la evidencia de una fuerza superior, con la ayuda de un Tamudo que multiplica su condición de ídolo y que a partir de ahora será aclamado por gente a la que nunca había visto y que ahora no dejará de verle a él. Marcando en el último instante.

No es fácil contar lo que pasó ayer en Zaragoza, porque todavía está pasando y aún temblará durante algún tiempo que es difícil estimar: años o décadas, quizá la vida entera.
May 29

Russia tests long-range missile

Russia has test-launched a new intercontinental ballistic missile, Russian military officials say.
 

The launch took place at the Plesetsk cosmodrome in northern Russia at 1420 (1020 GMT) on Tuesday.

The missile, called RS-24, can be armed with up to 10 warheads and was designed to evade missile defence systems, the Russian defence ministry says.

Russia has complained that US plans to base parts of an anti-missile system in central Europe threaten its security.

The Americans maintain that their system is not directed at the Russians.

The US wants to deploy interceptor rockets in Poland and a radar base in the Czech Republic to counter what it describes as a potential threat from "rogue states" such as Iran and North Korea.

The Russian test missile successfully struck its target 5,500km (3,400 miles) away on the far eastern Kamchatka peninsula, the Russian Strategic Missile Forces said.

The statement said the missile would replace two ageing ICBM systems - the RS-18 and RS-20, known in the West as the SS-19 Stiletto and SS-18 Satan, respectively.

Modernising arsenal

Our world affairs correspondent Paul Reynolds says the Russian missile test has more to do with Russia's plans to modernise its nuclear force than its complaints about the proposed US missile defence shield in Europe, which US officials say could not intercept Russian missiles.

Of particular concern to Russia is the treaty between the US and the then Soviet Union that banned intermediate range nuclear weapons, he writes. This treaty is still in force and applies only to the US and Russia.

Russian First Deputy Prime Minister Sergei Ivanov, quoted by Reuters on Tuesday, said the deployment of medium- and short-range missiles by Russia's neighbours to the east and south now posed a "real threat".

"The Soviet-American treaty (on intermediate nuclear forces) is not effective because since (its signature) scores of countries have appeared that have such missiles, while Russia and the United States are not allowed to have them," he told a military-industrial commission in the southern city of Znamensk.

"In these conditions, it is necessary to provide our troops with modern, high-precision weapons."

May 07

Nada detiene al Madrid

La entrada de Guti impulsó la remontada blanca. El canterano dio dos asistencias, a Van Nistelrooy y Robinho. Maresca había adelantado al Sevilla
Ni se para ni lo paran. El Madrid ha pasado de la fe a la certeza: está en condiciones de ganar la Liga. Y esa transformación merece un estudio, porque no es sólo que el equipo haya recobrado la confianza, sino que también le acompaña el juego, hasta el punto de que se ha hecho perdonar las miserias que vimos y ahora nos cuesta recordar. El Sevilla ha sido el último en sufrir esa metamorfosis que no ha hecho más que recuperar el perfil clásico, la lucha y el ansia, la pasión, el escudo y la gente. El Madrid.

Ganar al Sevilla es una credencial para pelear por el título, porque a ese equipo imponente no le vencieron los fantasmas. No fue así. Desde el primer minuto, el Sevilla estuvo a la altura de su fama: apuesto, alto, serio. Y lo que es más importante: sin miedo. Quizá sea eso lo que más sorprendió, porque hay muchos visitantes ilustres que se afligen en el Bernabéu, o que se deciden tarde.


El Sevilla no cambió el gesto. Salió a por la pelota y la tuvo un buen rato. Dominó en el tramo que suele pertenecer a los equipos locales y rompió el fuego muy pronto, a los dos minutos, cuando Ocio tiró una falta que parecía demasiado lejana, y no lo era tanto. El proyectil silbó cerca de un poste.

Curiosamente, en esos compases iniciales, el Sevilla se inclinaba hacia la banda izquierda, la de Puerta, y apenas encontraba profundidad por la derecha, el territorio de Alves. La razón es que Robinho picoteaba a su compatriota y le desesperaba un poco. Mientras el partido buscaba una definición, ellos mantenían un estupendo combate de pesos ligeros con una enorme influencia sobre sus respectivos equipos.

El Madrid tardó 14 minutos en liberarse de esa manta con la que te cubre el Sevilla. Tuvo que ser de córner: lo lanzó Beckham y lo cabeceó Diarra junto al segundo palo. Medio estadio saltó igual que el rematador, y luego suspiró idéntico.

En ese punto se concentró el acoso del Madrid. En la primera subida de Cicinho se generó una sucesión de oportunidades que se cerró con un buen disparo de Emerson desde la frontal que despejó Palop con apuros.

Tras ese arreón del Madrid, el encuentro volvió a igualarse, equilibrado en virtudes y defectos. En esas condiciones, perder un balón, o robarlo, era una pequeña revolución francesa, guillotinas al vuelo.

Así llegó el gol del Sevilla. Alves montó un contragolpe y Miguel Torres lo cortó con falta (y tarjeta). Ocio puso en juego la pelota y dibujó el primer trazo de la pizarra: buscar la cabeza apostólica de Kanouté. Lo consiguió. El africano amortiguó desde el cielo y el balón aterrizó sobre Maresca lleno de musas. Sólo de esa manera puede explicarse su remate, una media volea espléndida que puede considerarse pariente de aquella obra de arte de Zidane en Glasgow.

El Bernabéu se quedó tan callado que se escucharon sus miedos, los viejos temores. Fue una suerte para el Madrid que faltaran pocos minutos para el descanso, porque el equipo también quedó afectado y confuso, casi noqueado.

En la reanudación, quedó claro que el Sevilla entregaría el balón y buscaría una contra definitiva. En ciertas ocasiones es malo pensar y hacer planes. La irreflexión es la condición de los valientes.

En cinco minutos, los visitantes ya se habían metido en dos líos. Implicado en defensa, Kanouté empujó a Ramos y el árbitro pasó por alto el penalti. Inmediatamente después, Drago le arrebató el balón a Robinho cuando se disponía a fusilar. Y el fuego se extendía.

Los medios. Consciente de que el equipo necesitaba una cabeza para tanto corazón, Capello hizo un doble cambio: retiró a Torres (amonestado) y Raúl (inédito) y dio entrada a Helguera y Guti. El efecto fue instantáneo. Gutiérrez se escapó de Poulsen en el centro del campo y cuando levantó la cabeza valoró todas las opciones. Eligió la mejor, como casi siempre. Van Nistelrooy inició el desmarque y el genio entendió la indirecta. El balón rodó con lazo y el holandés no lo despreció: regateó a Palop y marcó con eficacia y pulcritud. Implacable, como deben ser los tipos que rondan el área.

Guti, que había desaparecido del once titular después de su expulsión en Vigo, se descubría, por enésima vez como un jugador imprescindible, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Es así, y no se puede renunciar a él, al menos, mientras su competencia sólo ofrezca mayor estabilidad mental. Vulgaridades de cuerdos.

A pesar del ciclón, el Sevilla tuvo su oportunidad. Maresca y Kerzhakov trenzaron una jugada magnífica que se resolvió en el área con un pase de la muerte. Eso pareció su centro, mortal, hasta que lo tocó Cicinho con el dedo gordo del pie derecho, ese apéndice incomprendido. Bastó esa uña para que Alves no pudiera rematar con precisión. En ese instante pensamos que por ese fondo había volado la victoria del Sevilla, y quizá también su Liga. Pero todavía se le cruzó un tren más: otro remate de Alves en el segundo palo, casi a placer, que repelió Casillas, el espantatrenes.

Ahí se quedó el Sevilla. El resto fue el Madrid en estado puro, ese equipo que se desencadena como las tormentas. Con Ramos subiendo por la derecha y Cicinho por la izquierda, con Guti a los mandos, el fútbol se convirtió en una ola gigante en dirección a Palop.

Y rompió dos veces. La primera fue consecuencia de otro pase exquisito de Guti, que cuando controla el balón, detiene el tiempo. Y mira. Y ve. Así encontró a Robinho. El pase acumuló todas las dificultades posibles: debió pasar entre las piernas de Ocio y correr sin acelerarse. Perfecto. Robinho concluyó la poesía descerrajando un tiro asesino. Bang.

Locura. A partir de ese gol se desató la locura, local y general. Robinho fue expulsado al ver la segunda amarilla por quitarse la camiseta (la primera la vio por protestar). Si el chico fue un verdadero pardillo, el árbitro se comportó como el doctor Menguele.

Luego fue Aitor Ocio quien desfiló. Su pecado: librarse de Diarra con una llave de judo. El impulso fue imperdonable, porque instauró la bronca total e incontrolable, lo peor para el Sevilla.

Van Nistelrooy tocó el cielo al lograr el tercer gol. Esta vez, cabeceó casi bajo palos un pase de Ramos. Pero en un encuentro tan grande no cabía ni un minuto de desperdicio. Por eso, cuando todo parecía decidido, Chevantón marcó un gol de falta que rescata algo más que el honor, pues inclina el balance directo entre ambos equipos en favor del Sevilla.

Continúa la Liga, pero ya no es igual. No hay descartes entre los candidatos. Hay una carta más. Y pudiera ser un as.

El detalle: Van Nistelrooy ya es el pichichi

Van Nistelrooy dio un golpe en la mesa para alzarse con el pichichi de esta temporada. Con los dos goles que marcó anoche, el holandés alcanza la cifra de 20 en la Liga y adelanta a Kanouté y Diego Milito. El delantero del Sevilla no vio puerta en el Bernabéu y el del Zaragoza tampoco pudo marcar frente al Racing.

Victorious Sarkozy pledges for unity

France's new President-elect Nicolas Sarkozy has called for unity after a bitterly-contested campaign.
 

The conservative won a clear victory over his socialist rival Segolene Royal, gaining 53% of the vote with a massive 85% turnout.

Mr Sarkozy said the French people had chosen change and he would use the mandate he had received to achieve it.

After the result was announced, there were minor clashes with protestors in Paris and some other cities.

Several hundred rioters in the Place de la Bastille threw bottles and stones at police, shouting "Sarko-fascist".

Two police officers were injured in Nantes, where 1,000 demonstrators turned violent. Arrests were made in half-a-dozen cities, but the violence soon subsided.

'Work and morality'

Mr Sarkozy, 52, the son of a Hungarian immigrant, won enemies as interior minister for his harsh condemnation of rioters during urban unrest two years ago.

Now set to take over from 74-year-old President Jacques Chirac, he struck a conciliatory tone in his victory speech.

"Above and beyond the political fight... for me there is only once France. I will be president of all the French," he said.

"France has given me everything, and now it is my turn to give back to France what France has given me," he said.

He said the US could count on France's friendship, but urged Washington to take a lead in the fight against climate change

He called on North African nations to join Europe in a Mediterranean Union, saying that France intended to help Africa conquer disease, famine, poverty and war.

Mr Sarkozy said he believed deeply in European integration, but appealed to France's partners to understand the importance of social protection.

"[Voters] have chosen to break with the habits and the ideals of the past so I will rehabilitate work, authority, morality, respect, merit!" he said.

After he finished speaking at his party headquarters, jubilant supporters sang a rousing rendition of the French national anthem.

Third defeat

Ms Royal is the first woman ever to have made it to the second round of a French presidential election.

Conceding defeat - the third in a row for France's Socialist Party - she thanked 17m French people for their votes, saying she could measure their sadness and their pain.

"I gave it all my energy, and will continue," she told supporters. "Something has risen up that will not stop."

She expressed the hope that "the next president of the Republic" would accomplish his mission at the service of all the French people.

Mr Sarkozy has promised to try to reform France to face the challenges of the 21st century, with putting the nation back to work at the top of his agenda.

He has pledged to bring unemployment down from 8.3% to below 5% by 2012.

He is also expected to bring forward policies to cut taxes and keep trains running during strikes, in the first 100 days after he takes office on 16 May.

April 07

US denies Iranian torture claim

The US has denied claims made by an Iranian diplomat abducted in Iraq that he was tortured in captivity by people who included CIA agents.

A US spokesman said Jalal Sharafi's allegations of a US role in his detention were "theatrics" from the "Iranian propaganda machine".

Mr Sharafi, second secretary at Iran's embassy in Baghdad, was freed last week. He was abducted in February.

He said CIA agents had interrogated him on his country's role in Iraq.

"The United States had nothing to do with Mr Sharafi's detention and we welcome his return to Iran," said Gordon Johndroe, a White House spokesman.

"This is just the latest theatrics of a government trying to deflect attention away from its own unacceptable actions," he said.

A US military spokesman in Baghdad also said that multinational forces had nothing to do with Mr Sharafi's kidnapping.

'Increased the torture'

The Iranian envoy told the Irna state news agency he was subjected to torture "day and night".

"I was kidnapped on a Baghdad street while shopping by officials who had Iraqi defence ministry ID cards and were riding in American forces vehicles," he said.

Mr Sharafi said he was taken from the Karrada district to a base near Baghdad airport and questioned in Arabic and English.

"The CIA officials' questions focused mainly on Iran's presence and influence in Iraq," he said.

"When faced with my responses on Iran's official ties with the Iraqi government they increased the torture."

Iran's Fars news agency said: "He showed reporters the marks left by torture on his body that are now being treated by doctors."

Mr Sharafi was freed on 3 April. Iraqi Foreign Minister Hoshiyar Zebari has said Baghdad does not know who held him.

Diplomatic tension remains high between Washington and Tehran over the detention by US forces of five Iranians in the Iraqi city of Irbil in January.

The US suspects them of aiding the Iraqi insurgency. Tehran says they have diplomatic status.

Iran this week released 15 UK sailors it had held for 13 days.

March 10

ESTO SÍ ES EL MADRID

El clásico soñado y no vaticinado. 3-3, un árbitro valiente (¡grande Undiano!), Messi galáctico y un Madrid fiel a las mejores páginas de su historia. Florentino (imagen de abajo) regresó al escaparate y su talante feliz alumbró una noche mágica...
Profeta. El fútbol es la ocupación más bella del ser humano. Hasta el extremo de que la noche que pintaba más plana y deprimente de la temporada ("El clásico más devaluado", rezaban las crónicas) se convirtió en un volcán desatado de goles, alternativas, emociones incontroladas, polémicas, quejas arbitrales, paradones y pasión, mucha pasión. Hasta Capello pareció ser infiel a Capello por un día. Vi al Madrid jugar al ataque, lo prometo. Pero el italiano terminó degollado por el que ya fue su verdugo en un Barça-Juventus del Gamper jugado hace dos veranos. Un niño llamado Messi ridiculizó a Zambrotta, Thuram y compañía. Tras la derrota, Fabio se rindió y, aunque parezca increíble, por una vez tenía razón: "Me ha deslumbrado Messi. Será pronto de los mejores del mundo". ¡Pues haberle dicho a Calderón que lo fichase a cualquier precio en vez de Emerson y Cannavaro, demonios!

Éxtasis. Ser madridista es un privilegio que te concede, de Pascuas a Ramos (nunca mejor dicho, golazo del Tarzán de Camas), resurrecciones tan bestiales como la de anoche en el Camp Nou. Las quinielas no concedían al devaluado gigante blanco ni la X, las porras de empresa eran más culés que Gaspart, las casas de apuestas cotizaban el triunfo del Madrid a precio de beluga y hasta los fieles de Chamartín me dieron el día profetizándome una derrota escandalosa. Por no hablar de mis colegas del Sport, que en portada barruntaban una velada mágica: "¡Soñamos un 5-0!". Pues va a ser que no. Es más, a pesar del 3-3 final, el Madrid conquistó el gol average particular con los campeones de Liga. Cinco puntos son salvables y tanto Sevilla como Valencia deben pasar todavía por el Bernabéu. Casillas fue Arconada, Guti fue Zidane, Torres fue Camacho, Ramos fue Pirri, Diarra fue Stielike, Higuaín fue Juanito, Gago fue Velázquez y Van Nistelrooy fue Santillana. Otro espíritu. Siete españoles en el once titular. Hay futuro. Sólo falta encontrar un entrenador que marque otro estilo...


Etoo. Cuando afirmo que Etoo es blanco muchos amigos culés se me tiran a la chepa, pero movidas como la de ayer alimentan ese divorcio creciente entre el camerunés y la gent blaugrana. Verse en el banquillo al descanso traerá cola pese al empate final. Me imagino a Etoo compartiendo vacaciones con Motta en ese castigo que han querido maquillar sin éxito. La happy hour del Barça caducó hace muchas semanas...

Brindis. Elevo mi copa a estas horas por el espectáculo vivido. El tercer gol de Messi clavó un punzón de hielo en el corazón de la afición blanca, pero anoche el Madrid conquistó su primer título de los últimos cuatro años: recuperó el orgullo vikingo y la bandera del fútbol. Los 500 valientes que estaban en el Camp Nou no lo olvidarán. Hay Liga, hay vida, hay Madrid...
March 05

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